Gente con cianuro

miércoles, 27 de febrero de 2013

Mi tío.

Aún recuerdo la última vez que te ví.
Yo estaba por el jardín y tu estabas en el garaje cuando yo iba a subir por las escaleras y me acordé en que días antes estabas con la tensión alta y un poco resfriado y pensé en decirte "¡Ey tío!" y tú me dijiste "¿Que pasa amigo?" y yo te respondí pues "Ahí estamos", tu rostro era el mismo de siempre con esa sonrisa siempre presente y con ganas de ayudar a los demás por mucho que maldecieras a todos los santos habidos y por haber.
Después de verte mi cabeza no pensó ni un instante en ti, una de las cosas por las que me siento muy enfurecido conmigo mismo, porque no me paré ni un solo momento en ver si tenía que ayudarte en algo y ni siquiera te pregunté si estabas mejor.
Unas navidades trágicas y horribles pasaron rápido sin que tú estuvieras con nosotros y un día 27 de enero nos dejaste.
Dejaste a una mujer que te ama y a unos hijos que te aprecian y te apreciarán siempre.
Dejaste a todo una familia y amigos que por muchos roces que existieran te tenían con gran consideración y amistad.
Un día frío de enero escuche como mi madre llamaba a mi padre para decirle que nos había dejado y entonces decidí quedarme en la cama toda la mañana porque no lo asumía y no lo entendía. No entendía como una gran persona nos podía haber dejado.
Abrí la ventana de mi habitación y ví a mi abuela y en ese preciso instante un mundo entero se me vino encima. Después hablé con mi `yaya´ y me lo dijo de una manera un tanto dulce e infantil. Bajé las escaleras y ví tu coche, ese coche que te habías comprado hace poco y que tanta ilusión te había hecho. El día fue el peor en mucho tiempo pero no tanto como el que se avecinaba.
Era 28 de febrero y ese día fué el día de tu funeral porque por desgracia todos tenemos uno y no sabemos cual es. Sin lugar a dudas ese ha sido el peor día de mi vida aunque sé que los habrá aún más horribles.
Abracé a mi prima con toda la fuerza que podía imaginar, una fuerza aterradora y que nunca antes había sentido. Después llegó el turno de mi tía, mi tía favorita, y un halo de tristeza y desesperación inudó todo mi ser. Finalmente mi primo me miró y como se suele decir una imagen vale más que mil palabras.
Desde el tanatorio recorrimos la carretera hasta el cementerio, un camino amargo y de gran desconsuelo.
Mi prima me miró y en sus ojos estaban todos y cada uno de los recuerdos que había compartido con su padre. Esos ojos se metieron en mis entrañas y sé que jamás voy a olvidar esa mirada, esos ojos.
Una enfermedad, cáncer, se había llevado por delante cientos de ilusiones y sueños y sumido en el más absoluto pesar a toda una familia.
Malditos cigarrillos, maldito veneno.
Sé que tu alma nos recordará eternamente igual que nuestra alma jamás te olvidará.
En el recuerdo a tu sonrisa, y a tu persona, y a tu alma, y a tu ser, y a todo tu corazón.
Siempre con nosotros y contigo.

Y escribo esto mientras unas lágrimas caen por mi cara y un lloriqueo intermitente parece terminar.








4 comentarios:

  1. No puedo decir que lo entiendo. Que puedo llegar a comprender el vacío tan grande que se acumula dentro de nosotros, impidiendonos coger el aire suficiente para no estallar.

    No sé lo que es perder a alguien querido. Al menos no tan cercano a mi como para sentir ese tipo de tristeza. Tengo la suerte de no conocer aún el sufrimiento en todos sus aspectos y eso en el fondo me da miedo. Puede que cuando lleguen esos momentos no esté preparada (aunque dudo que alguien realmente lo esté).

    Siento que lo que has escrito forma parte de esa parte de alguien que aún duele. Y que dolerá siempre.

    Ánimo. El ánimo no debería de perderse nunca.

    Un beso fuerte (:

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  2. Ahora mismo, acabas de expresar mi situación de hace menos de un mes. Vi como enterraban a mi tío, cuando le quedaba una vida por delante por esa puta enfermedad. Y también vi como mi abuela, consiguió toda la fuerza del mundo, a pesar de la edad, para acompañar a su hijo hasta su último adiós. Pude ver el sufrimiento de unos hijos que acababan de perder a su padre, y el de unos hermanos que probablemente solo pensaran en todos los recuerdos. Y créeme, se lo que es. Y de verdad, que no se lo deseo a nadie. Muchísimo ánimos, y un besito muy fuerte :)

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    Respuestas
    1. Es la misma situación y realmente es horrible, espero que tu familia tenga animos.
      Un fuerte abrazo y fuerzas para seguir adelante.

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