Gente con cianuro

domingo, 3 de noviembre de 2013

Mariposas de otoño. Relato erótico #1




Vació todo lo que llevaba en los bolsillos para poder meter el pantalón y la camiseta en la ropa sucia. Se quitó los boxers que llevaba deslizándolos por los muslos. Se desnudó y se miró en el espejo. Lo que contempló le gustó. Fue un acto lleno de superficialidad y muy presuntuoso. Sentía como si estuviera envuelto en papel transparente y fuera a ir directo a un congelador para mantenerse más tiempo con vida. No podía realizar ningún movimiento y hasta el aire que respiraba le resultaba pesado. Era como si un bichejo se encontrara en el interior de su cuerpo y fuera royendo poco a poco todo lo que quedaba de él. Iba muriendo de dentro para fuera. 
Era imperceptible todo lo que pasaba en su interior. 

No estaba ni bien ni mal solo estaba perdido y al borde de la asfixia porque el aire se le iba cada vez que escuchaba los ruidos del exterior del plástico transparente que le protegía, pero claro está que ese plástico no existía y solo era una coraza. 

El único lugar en el que se encontraba realmente bien consigo mismo era el espejo. Verse reflejado le bastaba para que la felicidad se apoderara de él. Sentía mucha calma y paz. 

Se admiró en el espejo y se quedó extasiado por los contornos que se iban delineando poco a poco, por los músculos fuertes que tomaban una forma más modelada y segura a cada cierto tiempo. Observo sus abdominales que le proporcionaban un torso definido. Su espalda aun no demasiado ancha pero contraída para simular un mayor tamaño. Y su sexo un poco grande para su edad que le hacia pensar que tenía un mayor grado de virilidad. 

El placer de mirarse fue tan grande y tan fuerte que de pronto sintió un hinchazón ahí. Se tocó y pronto llegó un cosquilleo inicial que finaliza con calor y varios estremecimientos nuevos, que duran pocos instantes. Después tocó volver a la situación anterior o seguir y notar más cosquilleos. 

Al contrario que otros nunca se entrega a fantasías mientras se toca. A él le sobra y le basta con mirarse. Los únicos inquilinos de esos momentos son él, su cuerpo y el espejo. Dejar entrar a alguien ahí sería como traicionar a su querido espejo y a su amado cuerpo. 


Se sienta en la cama y se restablece. Todo vuelve a la agobiante normalidad. Abre la ventana para refrescar el ambiente y se da cuenta en un mínimo detalle que despierta un sinfín de emociones que creía temporalmente dormidas. Observa una mariposa. Consulta el calendario mentalmente y sabe que solo es otoño.

Que tiemble la primavera, mariposas y sangre alterada. 



Continuación de la historia... Siguiente





PD: Esta es la primera parte de una serie de relatos con un poco de "erotismo","vanidad" y "sexualidad". No sé muy bien como describir esto pero me apetecía escribir sobre temas así ya que nunca lo había hecho. Podéis decirme que tal os ha parecido en los comentarios. El título provisional es Mariposas de otoño. 
También anuncio que a partir de hoy (o esta semana que empieza mañana) comenzaré a publicar una entrada diaria. Como siempre gracias por leerme y por dedicar tu tiempo en notar el cianuro muy cerca. Seguiré con los Relatos futuristas y al siguiente con estos relatos (eróticos/vanidosos/llenos de elementos sexuales)

Otras  entradas en el blog:

Cita célebre 
Poesía 
Reseña de cine
Reflexión 
Historia: Días soleados (Nuevos capítulos) 


¡Hasta pronto adictos al cianuro! 


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19 comentarios:

  1. Que tiemble la primavera, si... Que tiemble.

    Sensacional relato "golfo", como a mi me gusta llamarlo.

    Un placer leerte

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    1. Se avecinan los terremotos del relato golfo jajaja

      Besos con cianuro.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Vaya, vaya...un relato de un poco de narcisismo, ese narcisismo que nos hace amarnos, encerrarnos en el caparazón propio en el que uno quisiera quedarse un buen rato hasta que otro objeto (en este caso la mariposa) nos hace darnos cuenta de lo miserable que sería nuestra existencia si nos quedarámos en ese estado ídilico, de autoerotismo, y es cuando dejamos que otro objeto se asome a nuestro interior, no sin nuestras debidas precauciones y temores. Así que maravillosa primavera que sostiene el deseo de renacer en uno, a através de y en el otro...

    Me encantó el relato...y como ya comentaron, tus palabras se convierten en un placer al leerlas

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    1. Me encantó tu comentario, gracias por comentar.

      El autoerotismo y la vanidad no son más fuertes que un simple aleteo de una mariposa...

      Besos, te doy la bienvenida.

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  4. Muy bueno, además esto tiene algo especial para mí ya que mi mejor amiga y algunas de mis compañeras son narcisistas realmente no sé como se conecta esto con ella en absoluto pero me llama mucho la atención.

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    1. Todo tiene que ver, y siempre existen corazas protectoras...

      Gracias, besos.

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  5. Me encanto!!! Soy narcisista y me senti reflejada en tu relato. Excelente!!!

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  6. Me alegro de haber reflejado una situación real en ti.

    Besos con cianuro, Patricia

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  7. Muy bueno, me ha gustado mucho la verdad. Muy descrito :)

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  8. Muy bueno! Me gustó la manera de narrar.. hace que quedés atrapado y quieras más cuando llegás al final! QUIERO MÁS!! jaja Felicitaciones :D

    Aixa

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Aixa.

      Me alegro de que te guste.

      Besos.

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  9. Me gusto, porque de una forma clara y entre lineas describes el narcisista que todos llevamos dentro, en lo mas intimo de cada quien o en la superficie de nuestros actos, cada quien sabe que tanto lo enseña a los demás.........pero nadie se desliga de el.

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    1. Como bien dices, todos tenemos un poco de este personaje que disfruta con sus silencios prohibidos...

      Gracias por comentar, saludos para ti, Tamara.

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  10. Muy bien ahí, un Narciso moderno!!! Él, su cuerpo y el espejo, genial!!!!. Saludos

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