Gente con cianuro

lunes, 4 de noviembre de 2013

Hibernar. Una foto, una historia #1




Menuda bienvenida recibió. El viento azotó su cuerpo con fuerza. Intentó buscar las llaves de casa en su mochila llena de libros nauseabundos y apuntes doblados. Ya estaba en el portal y lo más probable era que tuviera que llamar al timbre pero consiguió un golpe de suerte y por fin las encontró. Se adentró al edificio y pulsó el botón del ascensor. 

Comenzó a subir lentamente y la luz blanca del cubículo parpadeaba intermitentemente. Pronto se dejaría de funcionar pero nadie se daría cuenta de  ello hasta que por fin se quedaran sin su luz omnipresente. Tal vez, y solo tal vez, la luz era la metáfora de su vida. 

Al llegar a casa lo primero que hizo fue cerrar la ventana de su habitación. Miles de papeles estaban a la deriva y algunos varados en tierra de nadie. O debajo de la cama que era casi lo mismo. 

Gritó al vacío para asegurarse de que el único humano de aquella vivienda era su sombra y su cuerpo. Su alma reposaba plácidamente en algún recoveco o esquina vulgar de su ser. Ese ser que pronto comenzaría a hibernar. Pensó que esa palabra le gustaba y sonrió en clase de Biología al saber que toda su preciada clase desconocía el significado de esas sílabas. 

Encendió el ordenador del siglo pasado (como solía llamar a ese chisme que tardaba milenios en encenderse o procesar algo). Al cabo de unos angustiosos minutos pudo abrir la carpeta donde guardaba la música. Pulsó en Aleatorio y sonó un canto al invierno. La temporada en que seres extraños como él hibernaban, su letargía. Adjetivos daltónicos pensó. Pensó que pensaba cosas extrañas y así fue como se le pasó el tiempo. 

Estiró el brazo y lo dejó muerto. Por la punta de sus dedos ya comenzaba a entrar el frío, se posó pronto en todo su brazo y así avanzó. Se depositó sin ganas y sin fuerzas. Estaba seguro de que encontraría algo de calor y huiría de aquel lugar. Huiría de si mismo hasta llegar al lugar donde quería llegar, que no era otro sitio que él mismo. Pensamientos extraños tenía este ser pesado y vacío por dentro donde las corrientes de aire circulaban a su gusto.

Hibernando pasó la tarde. Y pensando. Y con frío. Y entrando en su tranquilo invierno particular y propio. 


PD: Esta es una nueva sección del blog, donde cada lunes a partir de una foto hecha por mi, es decir, propia, argumentaré una historia autoconclusiva. Espero que os guste y que me digáis que os parecido la idea con comentarios. También hay una encuesta donde dejar vuestra opinión de mi reto de hacer una entrada en este blog diariamente. 
Mañana volveré por aquí...


¡Hasta mañana adictos al cianuro!



2 comentarios:

  1. Me parece super original!! Esta primera historia me ha gustado mucho y sobre todo me he enamorado del tercer párrafo. Me ha encantado cómo lo has descrito. Simplemente genial! :D

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