Gente con cianuro

miércoles, 29 de mayo de 2013

Venda en los ojos.



Que las palabras paren las balas y los versos los desengaños, porque al fin y al cabo lo mejor que se puede hacer es esperar una eternidad, o dos eternidades...

Y si de pronto abres los ojos y ves sombras o siluetas oscuras recuerda que si avanzas un poco no podrás ver nada, pues una venda en los ojos tendrás. Seguro que querrás quitártelo pero ¿quién te la va a quitar?
¿Quien va a dejar de ser un infiltrado y va a reconocer su verdadera identidad?
Cuando por alguna cosa sobrenatural, divina o excepcional alineación de los astros alguien quiera dejar de ser un desconocido a los ojos de otra persona vendrá un ser de otro mundo, muy lejano, que le cogerá del cuello muy fuerte. Se retorcerá entre gritos y maldiciones.  Finalmente unos últimos sollozos serán testigos del final de su vida. Las lágrimas transparentes y cristalinas de tu desconocido nuevo conocido serán absorbidas por la tierra que lo vio nacer, vivir y por supuesto, morir.

El extraño ser de otro planeta lejano se marchará como vino y su paso por la tierra no dejará testigos ni culpables de un asesinato.
Solo habrá que, apoyado bajo la sombra de un árbol, ver como el tiempo pasa y las hojas de este caen, crecen, llegan a su esplendor y mudan de color de piel.

Un montón de hojas secas te aplastarán pero el viento poco a poco las quitará de ti pero no puedes desplazarte de ahí ya que tus ojos no ven nada y por mucho que te muevas todo te parecerá idéntico y completamente parecido.
Un viento huracanado tumbará el árbol y con él los nidos de pájaros que había en él. "Pobre pájaros" lamentarán algunos, "pobre árbol" dirán otros pero el único que dirá algo de ti será el viento.

Un viento amigo de esas hojas secas que a tu lado pasaron buenos ratos, incompresibles pero ¿que se podía esperar de unas simples hojas secas que están muertas o en el mejor de los casos moribundas? El viento las a llevado a otra parte y en ellas residen tus momentos con ellas, no se perderán. Esas simples hojas se descompondrán y formaran parte de la tierra como las lágrimas de aquel conocido que te ayudó, a su manera.

Mientras tanto tú deja de sufrir porque espachurrado bajo un árbol estás y el árbol lo único que tiene son hojas verdes que más tardes en marrones o rojas se convertirán. Ese árbol solo tiene eso.
No te preocupes y deja de gritar. Nadie te escucha, nadie te hace caso. Deja que la venda fluya por tus ojos y que el nudo que lo ató se desate. Tal vez cuando se desate ya sea demasiado tarde y no puedas ver el mundo, de nuevo.

Se desata y ves el mundo. Que decepción. Se ha convertido en algo común y vulgar. Un grito de atención escuchas. "Ey, mira aquí." Pero solo veo un poco de color que destaca en el blanco y negro de todo lo demás.
Y tanto para ver unos trazos de color...

El final de esta historia debes de imaginártelo. De pronto resucita el conocido, te salva y os hacéis amigos del alma. ¿Ha resucitado y no ha vendido su alma al diablo? Que raro pero todavía hay algo más extraño

Lo más extraño es que tiene un final feliz, como si eso fuera algo normal y corriente. Finales felices en mundos paralelos, finales corrientes en este mundo que vemos desde nuestros ojos, a veces tapados y otras destapados.

Pero... Todo esto es solo un ataque de negatividad compulsiva que aflora de vez en cuando en alguna mente perdida de este planeta que nunca deja de girar.


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