Gente con cianuro

viernes, 28 de junio de 2013

Alba y Raquel. Capítulo 3.


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Entró por la puerta igual que un elefante en una cacharrería. Dio unos cuantos saludos al aire y se volvió tras de si porque se le había caído algo que no pude distinguir. Tras unas zancadas se dio paso al salón donde estaba yo. Julia se había entretenido viendo algunas cartas del banco y por eso musitaba algún que otro insulto hacía los familiares de los banqueros. 
-Hola, soy Alba, encantada y ¿tu eres? -dijo la chica alegre que acababa de entrar por la puerta.
-Me llamo Samuel...
-¿Y que haces tú por aquí? -Después de que la nueva chica que había conocido dijera esto, Julia salió en mi defensa como una madre que protege a sus hijos.
-Se me cayó un papel y él se lo encontró por la calle... y bueno... pues me lo devolvió y aquí está. -dijo Julia con cierto tono sentimental.
-Ya te he dicho muchas veces que no abras la puerta a desconocidos, no es algo demasiado seguro en estos tiempos... -La última frase decía tanto y tan poco que un silencio incomodo nos apresó a los tres pero parecía que lo que decía Alba podía molestar a Julia aunque ella no le dijo nada. Algo muy fuerte les unía, unos lazos emocionales casi irrompibles.
-Es verdad... pero -refiriéndose a mi- ¿a que no eres ningún ladrón?
-Quizás lo sea pero... ¿a que tengo aspecto de buena persona? -solté con sorna.
-A mi me pareces una buena persona, y ¿a ti, Alba?
-Pues así a primera vista tienes buen aspecto, ya veremos... las apariencias engañan... -Una mirada clara hacían que sus palabras sonaran verídicas- Julia, ¿él se va a quedar a nuestra, ya sabes... la reunión -No estaba segura de lo que decía y lo sabia porque su actitud era muy diferente a la de unos minutos antes, su voz antes era agradable y ahora se había vuelto áspera. Parecía tener muchas inquietudes que muy pocas personas conocían. Julia no contestó a su pregunta como quien tiene temor de saber su veredicto de muerte.
-¡Sentaos ahí! -exclamó señalando las sillas de madera.

Sentados frente a frente la observé detenidamente fijándome en todos sus detalles que la hacían única.
Vestía pantalones negros, ni muy formales ni demasiado casuales y una blusa azul mar con pequeñas incrustaciones brillantes de una especie de color verde que no supe descifrar. Calzaba unas zapatillas planas de un color azul pero mucho más claro que el de la blusa, sería por el desgaste. Llevaba una coleta hecha con maestría, la del paso de los años, y su pelo rizado ocultaba unos pendientes sencillos pero que con el reflejo de la luz del sol se podían distinguir.
Enseguida llamaron al timbre y fue Julia, otra vez, quien fue a abrir a una chica.

Esta era un poco más alta y tenía un acento muy bonito. Llevaba el pelo suelto que le daba un aire a actriz de Holliwood de los años 60, unos pantalones ajustados y una camiseta por la que se veía su hombro izquierdo al que le había pegado el sol y estaba muy moreno. Unos simples botines de cuero marrón terminaban por diseñar su silueta esbelta.
Alba tendría unos 22 o 23 años, en cambio Raquel era como yo, un poco más joven.

Julia nos presentó y le dí un par de besos en sus mejillas que tenían algo de maquillaje.
-Bueno, ¿preparamos esto un poco o que hacemos aquí?
Las tres mujeres se apresuraron a ponerse en marcha y poner todos aquello en condiciones. Retiraron deprisa la mesa y la colocaron en un rincón.
-¿Que haces tu ahí como un pasmarote? Venga, ayúdame a colocar estas sillas en forma de circulo. -Un tono carismático y dictatorial, nunca había conocido a nadie con esas cualidades. Raquel era una caja llena de sorpresas.
Hice lo que me dijo según sus instrucciones.

Mientras tanto en la cocina, Alba, ayudaba a la anfitriona a preparar café. Olía tan pero que tan bien... Tenia unas ganas enormes beberlo pero aún tenia que esperar un rato.
Julia trajo una humeante y rebosante cafetera llena de café caliente. Alba traía en una bandeja cinco tazas blancas de cerámica y un vaso de cristal con agua dentro. Depositó todo en la mesa grande que ahora estaba en el rincón, justo al lado de una planta un poco mustia.
El salón se veía con mejor aspecto, era mas grande y espacioso.

Los cuatro nos sentamos pero no por mucho tiempo porque acaba de sonar el timbre y un hombre alto con el pelo corto y aspecto musculoso acababa de entrar por la puerta.
Era otro integrante de la misteriosa reunión.




10 comentarios:

  1. Me gusta. Siempre dejando algo en intriga... de qué irá la reunión, quién será ese hombre misterioso...

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    1. Gracias Alba! Muy pronto se sabrá quién es este hombre y que tiene que hacer en las reuniones...
      Besos.

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  2. Me gusta mucho la historia, siempre estas dejando con mucha intriga los capitulos y eso hace que uno se enganche. Ten por contado que yo leeré esta novela hasta el final :)

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    1. Me alegras mucho, el próximo estará en muy poquito...
      Saludos.

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  3. Quiero saber ya de que van esas reuniones. Espero el próximo muy pronto
    Besos :)

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    1. Dentro de nada se descubrirá de que va todo y apeareceran mas personajes con muchas cosas que resolver
      Besos con cianuro

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  4. Te comento ahora porque antes el ordenador no me dejaba, no sé por qué... :S
    Pinta muy bien, seguro que el siguiente capítulo está genial ^^
    Un beso!

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    1. Problemillas técnicos.. jeje
      Gracias, como ya he dicho el siguiente estará publicado en nada!
      Besos con cianuro.

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  5. Parece que el asunto marcha bien, veamos qué sorpresa nos traes para el próximo capítulo! ¿Quién será el hombre que acabba de entrar?

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    1. Todas esos misterios se irán desvelando y verán la luz.
      Saludos Blanca.

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