Gente con cianuro

domingo, 30 de octubre de 2016

Herido.



Alquilé mi corazón,
privaticé emociones,
consumí grandes cantidades
de sombras.

A tientas y a oscuras,
me deslicé por la superficialidad
hasta perder la razón
y las palabras.

Exigí lo que te mereces.
¿De que te quejas?
cuando hablas y no callas,
cuando partes la niebla,
cuando tocas la herida,
cortas la piel y no brota ni sangre.


                             Escuece la herida,
                                   pero ya no me curas. 














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