Gente con cianuro

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martes, 2 de julio de 2013

Entrevista con cianuro. Raúl.

Hola a todos y a todas. Hoy está aquí la entrevista de Raúl, el escritor de la Saga: Los Krextal a quien conoceréis un poco más, así que esta es la entrevista...
También os dejo por aquí el capítulo 8 de la historia que escribo.


ENTREVISTA A RAÚL.





1: ¿Por que empezaste a escribir?
Por una amiga que se llama Cristi Mena, yo leía su blog cuando subía capítulos, y el 10 de Junio del 2012, me dijo: 
'' ¿Y por qué no te animas a escribir? '' 
Tenia mis dudas, pero me inicié y desde ese día hasta hoy, aquí me tenéis.

2: ¿Cuando y donde sueles escribir?
La mayoría de días que tengo inspiración. Escribo en las habitaciones, aunque haya días que me empiecen a incordiar intentando leer mis novelas, cosa que no me gusta.

3: ¿Que piensan los que te conocen de que escribas?
Una estupidez, se ríen, dicen que nunca lograré publicar porque escribo fatal, y yo les digo ahora: 
''¿Acaso habéis leído alguna de mis obras? Pues no, así que no juzguéis sin saberlo''.

4: ¿Algún libro te ha marcado mucho?
CPP, BDP y MDI entre otros. Harry Potter solo viendo las películas me ha marcado, pero tengo por seguro que pronto me leeré los libros.

5: Cuenta un poco de que va La Perla Gris. 
La perla gris es un objeto que mantiene el equilibrio entre el Bien y el Mal, y Reibax y Killianne Krextal junto a Weneded y Deneli Densax la deben de encontrar y dejarla en un sitio especial (que no voy a desvelar, claramente). Además, los dos últimos deben de matar a los Krextal por un casual que encontraréis en el libro.

6: ¿Libro favorito y por que?
Pues aunque no lo haya leído pero lo haya hojeado un poco, me quedo con Harry Potter, porque su historia es muy buena y, crear criaturas, conjuros y cosas raras, se gana muchos puntos.

7: ¿Escritores favoritos y por que?
Laura Gallego, Blue Jeans, Javier Ruescas, J.K Rowling, entre otros, por su sencillez de escritura y sus grandes imaginaciones.

8: ¿Si tuvieras que ser un personaje de algún libro, cual serias?
¿Sin dudarlo? Harry Potter, quiero enfrentarme a lo que le pasó, quiero descubrir a fondo su vida, quiero ser especial, el niño que sobrevivió.



9: ¿En que te gustaría trabajar?
Algo relacionado con el famoseo, la verdad.

10: ¿Lo que mas te gusta del mundo de los blogs? ¿Lo que menos?   
Las historias que crean algunos bloggers, porque tienen una gran imaginación, se merecen ser seguidos y comentados. Las historias que son malas y tienen muchos seguidores y muchos comentarios.

11: ¿Como te definirías a ti mismo?
Lo voy a hacer con una palabra, ya que no soy falso, yo me defino como verdadero.

12: ¿Que te gusta mucho? ¿Y poco?
La convivencia con desconocidos. La falsedad en el mundo.

13: ¿Crees que se puede escribir en libertad sin que te juzguen? ¿Escribir es ser libre?
Claro que puedes, pero no es mi caso, siempre me juzgan. Escribir es libertad. Es expresar como eres en cada letra, palabra, frase, párrafo... Escribir es un don que ha dado la vida a quien se lo merece.

14: ¿Se puede obligar a la gente a leer?
Yo lo haría, ya que sino serían incultos, no sabrían escribir ni leer, no sabrían palabras raras ni nada por el estilo. Leer es muy importante en estos momentos.

15: ¿Una frase o una palabra que te defina?
''No pienses que estoy loco por vivir a mi manera''.

PD: Gracias a quien colaboró para que le pudiera hacer una entrevista pronto las publicaré todas y haré las que faltan cada martes.









domingo, 30 de junio de 2013

Corazones de mimbre. Capítulo 8.



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Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7

   
    Me despierto en mitad de la noche, sudoroso y con el corazón al borde del colapso, casi a punto de salirse de mi torso. Doy vueltas en mi cama pero no consigo dormir. Pego un salto y toco el suelo que está frío. Me pongo mis zapatillas de andar por casa y abro la puerta de mi habitación. El minúsculo pasillo que hace las veces de una especie de extensión del pequeño comedor está oscuro, como el resto de la casa. Llevaba unos boxers ajustados y pese a que estaba sudado me encontraba un poco destemplado. Caminaba lentamente, a pasos de hormiga. Por fin llegué a la nevera. Doy un vistazo y localizo la botella de agua mineral. Después abro un armarito y cojo un vaso de cristal, acto seguido derramo un poco de líquido transparente. Primero pego un sorbo pequeño, espero que el agua fluya por mi garganta. Me duelen las muelas porque está helada. Nunca me han gustado las cosas tan frías y no podré comprender a quien si. “Un último trago y me la termino” pienso. Trago el agua y deposito el vaso en la pica del fregadero. Lo limpiaré cuando amanezca.


    Paso frente el cuarto de Carlota. La mente se me queda en blanco y solo pienso en ir con ella y protegerla de todos esos monstruos que la acechan.

Tengo ganas de ir a su cama y abrazarla. Tengo ganas de quererla como nunca antes la han querido y sobretodo tengo ganas de sentir sus labios pegados a los míos durante horas o años, durante todo un infinito. Tengo ganas de morderle el cuello y recorrer su espalda suavemente con mis manos mientras le susurro en el oído cuanto le quiero. Sentir que estamos juntos, de eso es lo que tengo ganas. Tengo ganas de llegar a su alma y besarla porque eso no lo puede hacer cualquiera. Aunque se me olvida lo más importante, tengo ganas de ella y yo, tengo ganas de nosotros.

   Abro la puerta con lentitud como quien abre la puerta de su jaula y puede volar cuanto quiere. Mis ganas irrefrenables de ella me llenan de pasión y amor.


    Me quedo quieto. Me agacho y le aparto un mechón de su cuello. En mi cabeza suena “Es tan perfecta, Dios mío” Me siento muy despacito a su lado, lo suficiente para escuchar su corazón latir. Un corazón de mimbre que se deshilacha si se estira de un extremo y eso, eso es imposible de arreglar. Toco su cintura y paseo mis dedos libremente, parezco un perturbado pero me da igual. Junto mis labios húmedos con su cuello y su respiración y la mía entran en contacto.

    Me deslizo y mis manos abandonan su cuerpo tan perfecto, como si los dioses la hubieran diseñado. Emite un pequeño ruido y me percato de una lágrima en su mejilla. Ha estado llorando hasta dormir. Su cara está girada y me escabullo de allí antes que tener que dar cualquier nefasta explicación inexplicable. Salí rápidamente, como un ninja.   



La luz del alba se cuela por la ventana. Estoy aturdido por las imágenes de anoche que pasan con rapidez. Alguna que otra se queda un poco más, forman parte de mi colección de instantes casi perfectos.
               
Me levanto y me visto con lo primero que alcanzo. Vaqueros, suéter y deportivas negras. Me cuelgo la mochila a la espalda y me dirijo de nuevo a la cocina, como apenas unas cuantas horas antes. No me percato de que está en el sofá leyendo un libro de texto, el de Biología seguramente. Tenemos examen a primera hora, es el último examen.
       –Hola Martín –dice ella y me mira como si nada.
       –Hola Carlota –digo yo y la miro como si todo.
       –¿Cómo estás? –pregunto aun sabiendo la respuesta verdadera y la respuesta falsa que claramente me va a contestar.
       –Bien, bueno –aclarándose la garganta un poco – . ¿Nos largamos ya al instituto?
       –Vale. Tenemos que darnos prisa. –digo señalando el libro que está entre sus manos, las mismas de anoche –. Aunque primero voy a beber algo de zumo.
      Abro el frigorífico y bebo a morro algo de zumo de frutas. “Tanto azúcar no es bueno de buena mañana” Eso es lo que hubiera dicho mi madre si me hubiera visto.
       –¿Cuántas veces te he dicho que te cojas un vaso? –Suena autoritario pero esa sonrisa burlona que tiene es demasiado para mi. Dejo pasar lo que dice.
      Abro la puerta y cierro con llave porque después de lo de la última vez hemos extremado las precauciones. Me las guardo en el bolsillo de detrás de mi mochila roja, muy usada y vieja pero me gusta.


     Cogemos la calle hacia arriba y a recorrer el mismo trayecto de los últimos meses. Avanzamos por la Avenida. Paramos en el semáforo que hace cinco y esperamos a que se ponga verde. Cruzamos. No hay mucha gente todavía, apenas son las ocho menos cuarto y la ciudad aún se está despertado de una larga noche que yo por lo menos no olvidaré.
   Atravesamos una plazoleta paralela a la Avenida y llegamos hasta el Conservatorio. Ahí nos desviamos a la izquierda y andamos todo recto. A lo lejos se adivinan las letras que ponen “Centro Educativo” y debajo de eso “La Arboleda”. Se llama así porque, como dice su nombre, justo detrás del centro se extiende una gran arboleda que es el gran pulmón verde de la ciudad. Después de toda esa inmensidad de árboles solo existe la nada, o los pueblos que rodean la gran ciudad. Un cordón de carreteras y polígonos industriales separa aquello de esto, es una especia de zanja que desliga todo.
   La Universidad está a solo unos pocos pasos y por eso aquí hay un poco más de actividad.

    Césped mustio invita a entrar por la puerta principal, la única que hay. Un gran vestíbulo con la conserjería, la papelería, los despachos de los profesores y todo lo que suele haber en sitios como estos. Nos mezclamos entre todos los presentes. Hay gente de todas las edades desde personas de más de 60 años a adolescentes como nosotros. Hay ciclos de formación profesional, cursos de bachiller y de secundaria, todo reservado para gente con un bolsillo bastante grande y en el caso de nosotros, con un brillante expediente académico. Al fin y al cabo es una escuela privada y solo unas pocas personas hemos conseguido las becas que ofrecían desde una Fundación “sin ánimo de lucro” pero que existe para lavar la imagen de la empresa propietaria del centro, un gigante financiero.

     Subimos los peldaños de la escalera y sabemos muy bien adonde nos dirigimos, el Aula B8, la de Biología de secundaria. La puerta está abierta y un hombre fino y con una camisa a cuadros nos recibe. Es el profesor de Biología y Geología, Ramón.
    –Bienvenidos. Ya estamos todos. Enseguida reparto los exámenes, los últimos. Recordad que a partir de ahora iremos al Laboratorio a hacer unas investigaciones muy sencillas. –Su voz suena como siempre. Es un intento de meterse en la piel del alumno pero sin conseguirlo. Es un buen tipo.
    Paseo la mirada por la clase. Apenas éramos 8 allí. Hugo con la mirada cabizbaja porque esta es su peor asignatura y necesita la beca. Toni, el chulito de clase a mi izquierda, delante de mí y en primera fila, Carlota, a la que le he deseado suerte aunque no la necesite. A su lado está Susana una chica de pelo rubio y ojos azules. Es inteligente pero muy callada. Terminan por perfilar la clase, Víctor, un chico alegre que siempre está sonriendo. Es bajito y algo simple. Noelia, una morena con ojos caramelos que resaltaban aún más porque tenía el pelo recortado a la altura de las cejas, que hace posible que sus dulces facciones sean mas intensas. Es la menos inteligente de todos pero tiene cualidades que muchos desean; belleza, estrategia y mucha anticipación. Solo quedaba Natalia que estaba sentada en un rincón de la clase. Pelo castaño y recogido en una coleta en un intento por mostrar sus pendientes. Suele regalar sonrisas impertinentes a diestro y siniestro pero es la más solidaria y concienciada. Creo recordar que el verano pasado fue voluntaria en una protectora de animales abandonados.
   Todos tenemos algo en común. Hemos obtenido la beca y vivimos en un piso que nos pagan, excepto Susana que vive con su familia en la ciudad. El resto somos de ciudades menores o pueblos perdidos en la montaña. Hugo está con Toni, Noelia y Natalia en piso cercano al nuestro y nosotros.




 
Ramón comienza a repartir las hojas de los exámenes y dicta las instrucciones para contestar las cuestiones. Son cinco. Las leo y pronto se me esparcen todas las ideas en el folio. Pasa media hora, y yo ya he acabado. Me levanto y entrego el examen. He sido el tercero en acabar, Cecilia y Carlota ya han terminado. Al poco tiempo Toni, Víctor y Natalia repiten la misma acción. Solo quedan Hugo y Noelia, como siempre. Hugo da un soplido y escribe algunas cosas rápidamente. Sonríe. Parece que al final le ha ido bien. Natalia por el contrario levanta la cabeza y no consigue ordenar las ideas. Suena el timbre de las nueve y cuarto. Natalia musita algo para si misma.

  Las siguientes dos horas pasan rápido y en el recreo vamos Hugo, Carlota, Cecilia y yo juntos. Cecilia es tímida y casi nunca habla demasiado, pero hace una excepción.
   –¡No sabéis lo que me ha pasado este fin de semana! –exclama.
   –Cuenta –pronunciamos al unísono.
   –He conocido a un chico por Internet y me ha pedido que nos veamos el próximo fin de semana.
   –Pero eso es muy peligroso, si quieres yo te acompaño. –dijo con carácter protector Hugo.
   –Vale pero en cuanto esté te largas y nos dejas solos, no vaya a ser que me lo espantes. Se llama Misterious Boy. Me envió él una petición al Tuenti y todo…
   –Pues tenemos que ir a hacer algunas compras. –le dijo Carlota con picardía y optimismo.
   –Ojala hagáis buena pareja. –La verdad es que a la chica, Cecilia, se le veía un poco solitaria aunque esas cosas por Internet…
  Al rato sonó el timbre y volvimos con otras dos horas de clase en las que no pasó absolutamente nada. Mi aburrimiento crecía de una manera gigantesca.
  El segundo recreo, donde tan solo nos dio tiempo a hablar de nuestras cosas pasó rápido. Entramos en clases y a las 15:20 sonó por última vez en ese día.
  En el centro había un comedor donde comíamos absolutamente gratis. La beca era una especie de ticket a  un internado excepto porque podíamos vivir sin estar siempre vigilados, era alguna bueno para nuestra inteligencia emocional decían.

  Los ocho avanzamos por el vestíbulo principal. Unas cuarenta personas hacían cola para entrar al comedor por la puerta que está hacia donde nos dirigimos. Saqué el carnet del centro, el que me identificaba.

  Enseñé el carnet a la misma mujer mayor que para no perder la costumbre estaba con cara de almendras agrias.

  El comedor es bastante grande y luminoso porque el techo es de cristal y hay grandes ventanales. El suelo, a diferencia de todo lo demás donde hay madera, es de azulejo normal.
  Cogemos unas bandejas de metal y las llenamos con comida. Yo elijo carne con salsa de primero, de segundo ensalada y de postre me cojo una pera. Agua para beber.
  Nos sentamos en la misma mesa de siempre a la hora de siempre con los de siempre pero no pasa lo de siempre. Algo nos va a desquiciar en las próximas horas.

  –¡Oh dios mío! Mira esto Martín, léelo, venga. –dice ella con impaciencia y miedo, sobre todo eso, mucho pero que mucho miedo. Su mirada infunde temor.
  Es una web de noticias y pone lo siguiente:

SUCESOS (última hora)
Según informan fuentes policiales la llamada de auxilio realizada esta mañana al programa estrella de las mañanas “El Magazine” que se emite por el Canal 7 ha sido realizada por un personaje que dará mucho que hablar. Supuestamente se trata de Alejandro Rodríguez Bataller, heredero de una de las grandes fortunas de este país y próximo accionista mayoritario de la multinacional ActiveOne que cotiza en la bolsa de Nueva York. Esta empresa se dedica al mundo de las nuevas tecnologías, las finanzas y las energías renovables. 
Aún se desconoce el lugar exacto del que se ha realizado la llamada pero se sabe por fuentes anónimas que estaba en el extranjero de vacaciones. El Ministerio de Asuntos Exteriores ya ha dado el aviso a todas las embajadas para que se dispongan en su busca. Es posible que en las próximas horas se aclare más sobre este asunto que dará que hablar no solo aquí sino internacionalmente. Les mantendremos informados sobre posibles nuevos sucesos alrededor de este caso.

   Con solo leer el nombre me estremezco. Es el mismo que aparecía en el cuarto buzón, el de la caja y la llave, era todo aquello y él ahora mismo estaba en peligro. ¿Tenia eso algo que ver con que nos quitaran todas las cosas que nos habían dejado previamente? ¿Estaba todo eso relacionado de alguna manera? No lo sabíamos ninguno de los dos. Solo pude mirarla fijamente y notar como mi corazón también era de mimbre ya que en ese mismo instante se estaba deshilachado. Estaba aterrorizado y me partía en trozos de cristal que se partían en otros más pequeños y así hasta que no quedaba nada de mí.
   Abracé a Carlota mientras el resto de la mesa nos miraba. Noté su corazón acariciando mi pecho y la estreché entre mis manos aún más fuerte.
     –Todo va a salir bien, ya verás. –le susurré eso al oído o más bien lo hizo mi instinto de supervivencia porque ni yo mismo creía en que todo iba a salir bien cuando ni siquiera había comenzado nada. Esto solo era un aviso de lo que luego vendría.

   Me fijé y una lagrima desfilaba por su mejilla, hacía abajo y sin ningún tipo de frenos. Se la quité y le agarré fuerte la mano para asegurarme que no se fuera de allí sin mi. La necesitaba más de lo que creía, nos necesitábamos.




viernes, 28 de junio de 2013

Alba y Raquel. Capítulo 3.


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Entró por la puerta igual que un elefante en una cacharrería. Dio unos cuantos saludos al aire y se volvió tras de si porque se le había caído algo que no pude distinguir. Tras unas zancadas se dio paso al salón donde estaba yo. Julia se había entretenido viendo algunas cartas del banco y por eso musitaba algún que otro insulto hacía los familiares de los banqueros. 
-Hola, soy Alba, encantada y ¿tu eres? -dijo la chica alegre que acababa de entrar por la puerta.
-Me llamo Samuel...
-¿Y que haces tú por aquí? -Después de que la nueva chica que había conocido dijera esto, Julia salió en mi defensa como una madre que protege a sus hijos.
-Se me cayó un papel y él se lo encontró por la calle... y bueno... pues me lo devolvió y aquí está. -dijo Julia con cierto tono sentimental.
-Ya te he dicho muchas veces que no abras la puerta a desconocidos, no es algo demasiado seguro en estos tiempos... -La última frase decía tanto y tan poco que un silencio incomodo nos apresó a los tres pero parecía que lo que decía Alba podía molestar a Julia aunque ella no le dijo nada. Algo muy fuerte les unía, unos lazos emocionales casi irrompibles.
-Es verdad... pero -refiriéndose a mi- ¿a que no eres ningún ladrón?
-Quizás lo sea pero... ¿a que tengo aspecto de buena persona? -solté con sorna.
-A mi me pareces una buena persona, y ¿a ti, Alba?
-Pues así a primera vista tienes buen aspecto, ya veremos... las apariencias engañan... -Una mirada clara hacían que sus palabras sonaran verídicas- Julia, ¿él se va a quedar a nuestra, ya sabes... la reunión -No estaba segura de lo que decía y lo sabia porque su actitud era muy diferente a la de unos minutos antes, su voz antes era agradable y ahora se había vuelto áspera. Parecía tener muchas inquietudes que muy pocas personas conocían. Julia no contestó a su pregunta como quien tiene temor de saber su veredicto de muerte.
-¡Sentaos ahí! -exclamó señalando las sillas de madera.

Sentados frente a frente la observé detenidamente fijándome en todos sus detalles que la hacían única.
Vestía pantalones negros, ni muy formales ni demasiado casuales y una blusa azul mar con pequeñas incrustaciones brillantes de una especie de color verde que no supe descifrar. Calzaba unas zapatillas planas de un color azul pero mucho más claro que el de la blusa, sería por el desgaste. Llevaba una coleta hecha con maestría, la del paso de los años, y su pelo rizado ocultaba unos pendientes sencillos pero que con el reflejo de la luz del sol se podían distinguir.
Enseguida llamaron al timbre y fue Julia, otra vez, quien fue a abrir a una chica.

Esta era un poco más alta y tenía un acento muy bonito. Llevaba el pelo suelto que le daba un aire a actriz de Holliwood de los años 60, unos pantalones ajustados y una camiseta por la que se veía su hombro izquierdo al que le había pegado el sol y estaba muy moreno. Unos simples botines de cuero marrón terminaban por diseñar su silueta esbelta.
Alba tendría unos 22 o 23 años, en cambio Raquel era como yo, un poco más joven.

Julia nos presentó y le dí un par de besos en sus mejillas que tenían algo de maquillaje.
-Bueno, ¿preparamos esto un poco o que hacemos aquí?
Las tres mujeres se apresuraron a ponerse en marcha y poner todos aquello en condiciones. Retiraron deprisa la mesa y la colocaron en un rincón.
-¿Que haces tu ahí como un pasmarote? Venga, ayúdame a colocar estas sillas en forma de circulo. -Un tono carismático y dictatorial, nunca había conocido a nadie con esas cualidades. Raquel era una caja llena de sorpresas.
Hice lo que me dijo según sus instrucciones.

Mientras tanto en la cocina, Alba, ayudaba a la anfitriona a preparar café. Olía tan pero que tan bien... Tenia unas ganas enormes beberlo pero aún tenia que esperar un rato.
Julia trajo una humeante y rebosante cafetera llena de café caliente. Alba traía en una bandeja cinco tazas blancas de cerámica y un vaso de cristal con agua dentro. Depositó todo en la mesa grande que ahora estaba en el rincón, justo al lado de una planta un poco mustia.
El salón se veía con mejor aspecto, era mas grande y espacioso.

Los cuatro nos sentamos pero no por mucho tiempo porque acaba de sonar el timbre y un hombre alto con el pelo corto y aspecto musculoso acababa de entrar por la puerta.
Era otro integrante de la misteriosa reunión.




miércoles, 26 de junio de 2013

Cine con cianuro. Yo soy Sam.

Esta película la vi hace unos días y me ha gustado mucho, es muy conmovedora y la recomiendo a todos vosotros.



Argumento.
Una joven mujer abandona a su hija el mismo día en que nace dejándola en manos de su padre, Sam Dawson, que padece espectro autista con bajo coeficiente intelectual. La película narra, al compás de The Beatles, las dificultades que tienen que atravesar cuando, a partir de los 6 años, Lucy demuestra una capacidad mental superior a su padre. El Estado cuestiona la capacidad de Sam para educar a su hija por lo que se enfrenta a un juicio que le quitaría su custodia. Sam, con la ayuda de una abogada profesional, Rita Harrinson (Interpretada por la actriz Michelle Pfeiffer), buscan recuperar la custodia de su hija. En el proceso, Sam comienza a recapacitar sobre lo que realmente es necesario para la pequeña..


Resumen.
Sam es discapacitado psíquico y tiene una hija, porque la madre les ha abandonado. Una mujer le ayuda a cuidar a su hija, esa mujer tiene agorafobia, es decir, le dan miedo los espacios abiertos y no sale de su casa. Cuando su hija cumple seis años los servicios sociales le quitan la custodia porque dicen que no puede educarla ya que Lucy será más lista que él.
Con esto empieza el juicio por la custodia y Rita, la abogada, le ayudará a su pesar. Esta experiencia le cambiará totalmente la vida para siempre.
El final de esta peli hace pensar que siempre existe la esperanza si se piensa que es posible conseguir lo que
quieres.

Mi opinión.
Me ha gustado mucho porque muestra como todos aparentemente somos muy diferentes pero tenemos más cosas en común de lo que parece.  Muestra como una persona discapacitada puede cuidar y amar a una persona igual que otros.
En parte conciencia que todos tenemos los mismos derechos seamos como seamos, con nuestras diferencias y semblanzas. Las interpretaciones son geniales.
La banda sonora es genial, de los The Beatles, pero con versiones. En la foto de abajo se ve como sus amigos van con él. Ellos le ayudan mucho y siempre sonríen. La foto de abajo pertene a un fragmento de la película, podéis ver el vídeo de este aquí.


La película está muy cuidada y guarda todos los detalles, por ejemplo Sam siempre lleva un par de camisetas, una encima de otra .
Si sois muy lacrimogenos preparar pañuelos para secar lágrimas... o cataratas jeje
Una frase que la puede definir es:
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. Khalil Gibran.




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Relato erótico.

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